Jun 22 2009
SPORTING DE GIJÓN Vs REAL OVIEDO
Desde Caín y Abel hasta nuestro días la rivalidad entre hermanos ha estado presente en todos los ámbitos, pero quizás en nuestros tiempos la más visceral y enconada la encontremos en el Fútbol. Podría haber elegido al manido Betis contra Sevilla o algún otro de esos casos pintorescos que se producen por nuestra geografía, pero he elegido este concreto porque es el que vivo día a día y el que más conozco. Además, como soy de un club cuya afición estamos por encima del bien y del mal (Atlético de Madrid) y como con el que realmente simpatizo es con el Marino de Luanco, pues me permito opinar con la conciencia muy tranquila.
Lo primero que observo desde fuera es que el sentimiento de animadversión es más grande desde Oviedo a Gijón que al revés, seguramente por la tranquila posición de que goza el Sporting frente a sus vecinos, le saca dos categorías y lo que es más importante, no ha sufrido los vaivenes políticos al los que se ha visto sometido su vecino mas modesto.
Tentado estoy de tocar el tema político, que en este caso creo que es muy importante para entender la relación entre ambos clubes, pero sólo voy a comentarlo en este párrafo y por encima.
Históricamente, siempre ha habido rivalidad entre las dos ciudades, Gijón de tendencias más progresistas, ciudad industrial de rápido crecimiento y tradicional feudo de votos socialistas frente a la más conservadora Oviedo, capital histórica y de enorme tradición cultural que, al revés que sus vecinos, es granero de votos para los populares (todo esto con mil matices). Pues a esta rivalidad política hay que sumar los hechos políticos en sí, esto es, unos acusan a otros de recibir ayudas oficiales de uno u otro y, en realidad, por lo que yo percibo, no es así, más bien son zancadillas. Pero claro, yo lo miro desde la barrera, que no sé si es mejor o peor.
Dejando a un lado la política, algo que no entenderé nunca en ningún club es el paso que lleva desde la rivalidad sana al odio visceral, a alegrase del mal ajeno, y en zonas geográficas tan pequeñas, pues menos aún: estamos hablando de un radio de 50 km. en el que conviven dos ciudades que comparten la mitad de la población de Asturias. Teniendo en cuenta la orografía del terreno nos encontramos con una de la comunidades autónomas con mas índice de endogamia de España, así que no habría que remontarse muy atrás generacionalmente para darse cuenta de que un montón de gente es prima entre sí en algún grado, algo que lo hace aún más incomprensible, ya que son prácticamente familia.
Bueno, pues sigamos buscando una explicación a algo que no la tiene. Dejando a un lado el tema político y el racial, ya que hablamos del mismo pueblo, mismas raíces… podríamos buscar por el cultural, pero es que tampoco, la educación es la misma, así que no me queda otra que pensar que los aficionados más radicales de ambas aficiones son malas personas.
Si lo pensamos, no existe otra explicación para alegrarse o desear el mal ajeno si no hay otro factor externo mas allá del individuo, así que la única conclusión que saco es esa.
Y llegamos a lo verdaderamente importante: el hombre no es bueno por naturaleza, los hay buenos, los hay malos y los hay que según. De los malos creo que hay muchos en el fútbol y eso es bueno, ya que están ahí canalizando su maldad hacia el vecino futbolero y no andan por el mundo rayando coches mejores que los suyos o poniendo la música alta para fastidiar la siesta del vecino. La lástima es que no todos están encarrilados.
Pues aprovecho para felicitar al Marino de Luanco, que a pesar de haber perdido la categoría ahí ha estado casi hasta el final con un presupuesto ridículo; seguro que el año que viene volvemos a subir.
¡Abajo los humanistas!
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Es cierto que se da por toda la geografía española y mundial, equipos de una misma ciudad o provincia que se odian a muerte. Como si que tu equipo gane un partido te fuese a dar de comer.
Amplia e histórica es también la del Linares y el Jaén, desde tiempos en que el tranvía circulaba por la primera y no por la segunda, capital de provincia.
Trás tres años a punto de subir a segunda división el Linares este año no ha estado a la altura. Y al Jaén se le ha escapado la opción.
¡¡¡Aupa Linares!!!
No deja de ser también curiosa la reacción de los del Huesca, que eran (de forma más o menos solapada, más o menos manifiesta) del Zaragoza hasta que coincidieron en la misma categoría. Apelativos cariñosos como “cheposos” y “almendrones” comenzaron a amenizar los enfrentamientos entre ambos equipos (que en realidad sólo fueron dos), a los que los zaragocistas replicaron, con vehemencia, “pero qué se creen estos fatos”.
En fin, ya estamos en Primera. A ver cuándo la volvemos a fastidiar.
¡Ja, ja, ja…! Abajo los humanistas y los humoristas, que esos también merecen un castigo de vez en cuando.
Aguirre, ¿no comprendes el odio al club de enfrente, tú, de corazón atlético? Pero si la mayoría de los seguidores de ese club nacen con la sana costumbre de ser anti-madridistas antes de otra cosa. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina, ser atlético o anti-madridista?
Pues yo recuerdo de mi época de patear la provinia de Madrid jugando en la tercera y segunda regional, los duelos más dramáticos que he conocido, entre Villamanta y VIllamantilla, ambos equipos de nuestra liga.
Evidentemente nunca presencié uno de sus duelos, pero en las páginas de resultados regionales que había en marca, recuerdo haber leído que ambos partidos (ida y vuelta) habían sido suspendidos.
Eso sí quera un derbi en condiciones…
Saludos,
savo.
Bonito artículo, sólo un matiz. Quizás Asturias y su área central sea de las menos endogámicas de España, puesto que la minería atrajo hasta bien entrada la democracia en España a mucha gente de toda España, especialmente de León. Quizás los de Gijón o los de Oviedo tengan más primos en León que entre las ciudades asturianas.
Saludos. Por cierto la rivalidad por superar al rival a veces te hace ser más grande, extrapolando esto al fútbol quizás esto defina porque el Real Sporting y el Oviedo tengan las mejores aficiones.
No creo que querer que el Sporting pierda o el Oviedo gane demuestre que alguien es mejor o peor persona. Yo estuve más de una ocasión a punto de ser caneado en Gijón, en los prolegómenos de algún derby, y eso sí que son palabras mayores.
Pero querer que el rival pierda forma parte de la piquilla y la gracia del asunto: no tiene tampoco mayor trascendencia, creo yo.
Un saludo.
Coñe, Defel. ¿Cómo escapaste? Ni Houdini se hubiera librado de esas, cuando los radicales la toman con uno.
Anda, si me contestó el atento de Javi.
Pues mira, nos arrinconaron ahí donde el Muro, -tendríamos unos quince años o así-, un grupete de borrachos que estaban privando antes del derby. Sospecharon de nosotros porque toda la ciudad iba de rojiblanco y nosotros con los cuellos subidos escondiendo las bufandas.
Pero gracias a dios había uno más cuerdo que intercedió y salimos por patas.
Eso nos pasó por ir por libre. Al año siguiente fuimos acordonados por la poli hasta el Molinón. Lo primero que recuerdo fue una botella de birra que me rompió a los pies lanzada por un ultraboina. Edificante. A la vuelta, en el tren, la poli disparaba bolas de goma contra los ultraboys que nos esperaban a los lados de la vía, parecía el Oeste.
Pero bueno, nada del otro mundo.
¿Acaso todos los del Oviedo son unos santinos?
Sí, van siempre de “domingo”. Aguirre jamás se metió una camiseta por dentro de los pantalones hasta que… hace diez años… se transladó a Oviedo.
Yo jamás he estado en una de esas a causa del fútbol, Derfel. A causa de mujeres, en unas cuantas.
Qué tontería…
Yo, desde luego, no soy ningún santo. Vaña coñazo, válgamo dios.
Entre los del Oviedo hay cabestros, como en todos lados.
Cuenta, cuenta…
No le has cogido lo de “santinos”, Derfel. Un “cero” como el sombrero de un picador.
Mi nariz, rota un par de veces, es más elocuente que yo. Aquella canción tenía más verdad de la que aparentaba. Pura filosofía:
http://www.youtube.com/watch?v=80CBtRbudvk
Vaya, parece que me he colao…
Disculpas, pues.