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July 27, 2010

Papá, pero ya, dime en serio… ¿por qué somos del Atleti?

Posted in: General

Mantengámonos al margen de forofismos. No porque, muy dentro, no lo seamos, sino porque no nos beneficia en nada a la hora de querer lo mejor para unos colores. El Atlético ha sabido salir airoso de una temporada esquizoide, dividida, ridícula… Todo quedó en el olvido cuando Neptuno, después de 10 largos años de no ver un título ante sus aguas, se cubrió de rojiblanco. Pero cuando el confeti dejó los aires y llegó al suelo, volvemos, nosotros volvimos con él a la realidad:

No hace falta ser demasiado alarmista ni cruel con la afición. El título de la Europa League (antes UEFA), tiene sus ventajas, sus sabores, sus buenas vibraciones. Pero su sombra no alcanza, ni mucho menos, a ocultar la horripilante irregularidad de un equipo esquizofrénico: que ora era capaz de ganar al Barça, ora lo era de perder con el Jerez. De saltar y darlo todo contra el Liverpool, que arrastrarse por el suelo en la Liga.

Un equipo que comenzó la campaña con amenaza de descenso, destituyó a Abel Martínez –técnico interino que llegó después de Javier Aguirre, y que sin hacer un juego brillante ni solvente, consiguió (casi por un arte de birbiloque y de milagro, meter al Alteti en Champion en los últimos suspiros de la Liga ’08-’09 y por ello se le renovó)-, trajo a Quique Flores y a base de reflotar y poner orden en una defensa, más que anárquica, ridícula, pudo empezar a sacar puntos a base de tirar de sus dos bazas: las únicas dos armas conocidas del conjunto colchonero, Zipi y Zape, Diego ‘el cacha’ Forlán y Sergio Lionel ‘el Kun’ Agüero.

No hay más. 

Un equipo que en teoría tendría que ser la tercera afición de España, se encuentra a merced del rendimiento físico –en tres competiciones- de dos delanteros (grandes, de élite y cada uno con características estupendas y envidiables) pero no puede esto seguir así. Sin centro del campo, acaso con algunos destellos irregulares de Jurado y un José Antonio Reyes que revivió tras la destitución de Abel Martínez. 

El panorama que presentó la temporada pasada fue espantoso. Una plantilla que revela una incapacidad crónica para gestionar con inteligencia una institución por parte de los directivos: solamente 1 fichaje de nombre… Sergio Asenjo, portero revelación de la temporada ’08-’09 por la módica cantidad de 14 millones de euros. Lesiones y desacuerdos con entrenadores le han llevado a chupar más banquillo de lo que nadie se hubiera imaginado. Un impresionante David de Gea –portero de la cantera- lo ha desplazado con justicia y con solvencia.

Thiago, una cesión de la Juve, vino a dar un poco de fluidez de juego y seguridad defensiva, pero la situación no deja de ser indignante.

Y lo peor es que no parece que vaya a cambiar la próxima temporada. El hecho de que los rojiblancos se hayan quedado sin Champion League, convierte su presupuesto en una economía de guerra. Kun Agüero y Forlán se revalorizarán en el mundial, pero ¿será posible darles salida adecuada? Y aún más importante: con el dinero recaudado, ¿será capaz la directiva de fichar con ojo, tiento y talento? 

Lo más probable es que no. De nuevo, el Atlético se cierra en banda, pretende no hacer ningún movimiento –básicamente porque no tiene con qué- hasta que no venga el chaparrón fuerte. Únicamente se ha abierto una negociación con la Juve por ¡volver a ceder a Thiago!

Gil Marín desafiante, hace uno días recordó: «No hay nadie indispensable.» Claro, cuando los números cantan, la economía se vuelve prioridad… pero deportivamente hablando en el Atlético de Madrid hace mucho tiempo que depende de sus dos hombres de delantera –y la irregularidad de Forlán ha también hecho merma en los puntos de la tabla de clasificación-, cosa verdaderamente vergonzosa…

Se ha renovado de nuevo a Quique Flores, casi a regañadientes… sabiendo que no se tiene capacidad ni ánimos de atraer a un entrenador grande con un club inestable, con una economía en ruinas y que pone todas sus esperanzas en cuatro piernas en vez de en 22.

En fin… sólo nos queda esperar, y que la pregunta de las preguntas –esa que el niño le hace a su padre cada domingo que vuelve del Calderón-: ¿Por qué somos del Atleti? Se responda, no con un título que venga a disimular los errores nefastos de una administración ridícula, sino con buen juego, regularidad en el trabajo y un plan de equipo. 

Por lo pronto, «yo me voy al Manzanares…»


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