Jul 29 2010
LOS ENTRENADORES: El caso Aguirre.
¿Quién de nosotros no hemos chillado contra el transistor o la televisión, palabras más, palabras menos: «¡Pero qué haces, botarata gilipipas, no saques al Kun, no saques al Kun, me cachis ‘n to’ lo mengue que se dehe!»?
Naturalmente, a quien se está aludiendo en semejante frase es al entrenador. La prensa es unánime, la afición despiadada y tú desde el sillón de casa te dices a ti mismo: «¡Leñé! Si yo lo haría mejor que este.»
¿Alguno no ha fantaseado con la idea de introducirse en la mente del entrenador de su equipo favorito para ver qué demonios podía estar maquinando un cerebro humano como para hacer la alineación que hizo, que clase de barrunto caótico tenía en el seso el buen vasco Aguirre?
Y es que nos vamos a valer del vasco –recientemente exSeleccionador nacional de México, por ahora, ex DT de Atlético de Madrid, Osasuna, Pachuca, Atlante, entre otros-, para hablar de los entrenadores.
De nada nos sirve decir que es un mal entrenador, cuando todos sabemos que es bueno. Que algo tiene de bueno… Salvó a un Atlante en la ruina, hizo campeón al Pachuca, a Osasuna lo llevó hasta la UEFA, al Atlético lo metió en Champions. Es decir, que algo tiene que tener el tío y algo tiene que hacer bien para llegar a donde está. En Corea y Japón 2002 –que también fungió como seleccionador de México- se clasificó a octavos y cayó ante la selección de EUA. Aunque las sensaciones fueron buenas… Todo el mundo lloró cuando el vasco dejó México para ir a Osasuna. Este mundial las cosas son distintas. Todo el mundo cree, y todos estamos de acuerdo en ello, que México podía dar más, que tenía más calidad… pero Aguirre no supo aprovechar el talento.
Ver a Cuauhtémoc Blanco arrastrándose en la mediapunta, al Guille Franco más fallón que nada y a un Conejo Pérez dubitativo bajo el larguero, ha sido un espectáculo poco más que bochornoso. Sobre todo cuando todo el mundo reconoce que en todas esas demarcaciones hay jugadores con mucho más talento y fuelle. Hernández, Ochoa, Guardado… Nombres de jugadores jóvenes que de sobra podían llenar un campo de talento de juego, de movimiento.
¿Y entonces? ¿En qué cabeza cabe? ¿Cómo se explica? ¿Por qué un entrenador puede llegar a tomar una decisión absolutamente contraria a los objetivos de su equipo?
En el fondo, el entrenador es una figura que siempre se haya expuesta y él es el primero que lo sabe. Cuando llega a un equipo nuevo, aunque para la afición es una expectación pura; él llega de lo que posiblemente ha sido una experiencia nefasta de relaciones humanas. Pocos son los entrenadores que dejan buen sabor de boca en los clubes que dejan. Más bien los últimos días se la pasan arañando los marcos de las puertas hablando en malos modos sobre el finiquito.
En el fondo, saben ellos que en un tira-afloja con la afición y jugadores, él siempre perderá. Lo que lo convierte en un sujeto que ya de entrada puede tender hacia una cierta desconfianza. ¿De qué otra manera se puede explicar la apuesta de Aguirre por el ‘Bofo’ Bautista o el Conejo Pérez? ¿De qué otra manera sino porque son jugadores que conoce, que sigue y a los que le tiene confianza? Una confianza que no se basa en méritos deportivos sino en relaciones humanas.
¿Cómo puede ser que el capitán de México, pasado de peso, fuera de forma, con 37 tacos y jugando en segunda división mexicana, sea sorprendido fumando y bebiendo en una concentración y aún así tenga el descaro de ponerlo de titular contra la Selección de Uruguay? ¿Cómo se puede interpretar eso?
¡De verdad que quisiera tener uno la capacidad de meterse en la cabeza del vasco y ver de qué manera piensa el tío, porque no dejó regla de la lógica sin violar!
Sólo puedo explicarlo como una especie de homenaje, de simpatía que se guarden entrenador y jugador… que no compartió, desafortunadamente, con los jóvenes como ‘Chicharito’ Hernández –que sólo fue titular contra Argentina y se comportó como único elemento potable, junto con Salcido, de la Tricolor- o Memo Ochoa.
Y sin embargo… queda la duda… la duda queda… ¿Cómo puede uno, que apenas sabe cuatro pegos de futbol, saber qué es lo que se tiene que hacer y que alguien que se juega el puesto en ello, que vive para ello, no sabe atajarlo?
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Aguirre, ¿Esperanza Aguirre?….:-)
Uys, complicado tema este, Albatros. Pero antes de nada, ¡qué alegría leerte!
Son misterios del fútbol, como tú dices. Pero la vida misma tiene esos misterios, que yo achaco sobre todo a la confianza y a las circustancias. Cuántas veces hemos visto a un gran futbolista fracasar por falta de confianza, por no estar a gusto con lo que le rodea. Igual que un equipo. ¿Cómo puede el mismo equipo jugar como los dioses para después jugar de manera horrible?
Imagino que las circustancias y la confianza influyen hasta en tipos tan pasados de todo como “el vasco”.
Yo he tenido que “hacer” de entrenador en uno de los equipos en los que juego, lo que me costo no jugar ese año, y es muy complicado. Tiene muchísimo de psicología más que de otra cosa. Sobre todo porque los jugadores en general no hacen ni p*** caso de lo que les dices que quieres que hagan. Era fútbol sala y 7, ibas ganado faltando poco tiempo, sacabas a los jugadores más defensivos y peleones, le decías a los de atrás que nada de subir y te los encontrabas regateando en defensa….te daban ganas de matarlos en esos momentos….Así que comprendo esos entrenadores que tienen jugadores fetiche, jugadores en los que tienen plena confianza en que van a cumplir su papel, que van a tirar del resto de compañeros y van a pegar esas voces que hacen tanta falta en el fútbol. Me acuerdo de Hierro en el Bernabeu y la chapa que les pegaba a todos…
Otra cosa es que estoy absolutamente de acuerdo con Albatros, sacar a Blanco a jugar, con esa absoluta falta de forma es tremendo, confianza sí, pero por lo menos que el tío pueda correr….